domingo, 24 de agosto de 2014

Impar


Me siento impar porque desde el momento en el que te ibas por la mañana me faltaba algo.
Tampoco se compara con lo impar que me sentí  cuando me dijiste que ya no más.
Me siento impar porque ahora cuando miro la luna me acuerdo de todos aquellos momentos en que aunque a distancia sabía que ambos la estabamos observando.
Me siento impar por cada segundo de canción que escucho.  Me recuerda a vos, a ese instante en el que tus labios rozaban mis oidos cantandome y logrando que me vaya de donde sea que este.
Me siento impar porque ya no tengo ese complemento necesario que vos me dabas.
Me siento impar porque sé que todo aquello que decidí que de ese entonces en más iba a ser de a dos ahora vuelve hacia mi.
otra vez, impar.

lunes, 4 de agosto de 2014

vé inte y 8

Y te espere ese día y el siguiente y el que le siguió a ese. También la semana que prosiguió y no llegaste jamás y no volviste. Y yo esperaba tener la dicha (o la desgracia) de volver a verte, de intercambiar una estrecha conversación sobre temas quizás poco profundos y de poca importancia. Porque podría haber abandonado cualquier especie de compromiso (así como siempre hice) con tal de que me miraras por última vez.
No quiero ser la que te recuerde con rencor, lejos estoy de los reproches. Te recuerdo, te hago un altar con mi orgullo herido en memoria de tus ojos, que brillosos, despejados o chinchudos siempre mostraron la verdad, tú verdad, tu bandera de alma. De tu sonrisa capaz de cambiar de realidad. De tus manos que en contacto con mi cuerpo me hacían rozar lo eterno. De tus palabras sanadoras en las noches de delirio. De tu compañía inderrocable cada día cada noche y siempre. De tu amor capaz de todo o al menos lo que para mí significaba ese inexistente todo.

Poniéndote caretas en el corazón ¿pretendes olvidar?

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