No quiero perder más apuestas, me volví adicta a apostar sentimientos a los demás y la suerte poco me acompaña pues, una vez más estoy acá indecisa, sin saber realmente lo que siente por mí. Está confundido? Tiene miedo? No tengo la más remota idea y me manejo con el "lenguaje de los supuestos" -Supongo que me quiso decir esto, supongo que aquello- nunca funciona.
Y ahora qué? Si voy a seguir esperándote, como esperan ansiosas las mascotas la llegada de sus dueños, con el anhelo de abrazarte y poder decirte todo lo que te quiero a pesar de todo, de tus defectos, de tu locura, de tus miedos. Porque encontré en vos encontré algo, ese "algo" que me mantiene aferrada, que no me permite renunciar de ninguna manera, que me hace sentir segura y mantiene mi calma, similar a esa que transmiten los niños cuando duermen... Pero, sin embargo, tengo miedo de perderte, de que todo esto se disuelva tan rápido como llegó (casi como cuando la alarma te despierta de ese sueño perfecto).
Y no volvés y yo no vuelvo porque somos dos cobardes orgullosos, incapaces de expresarnos. Y ahora no te voy a decir lo que me molesta y vos no me vas a decir lo que te molestó porque ya no estamos, nos fuimos donde se van los recuerdos de cuando eramos chicos, esos que sólo con suerte los adultos se acuerdan.
Lo sabes, lo sé, te importo. Todo es tan confuso.
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