domingo, 31 de marzo de 2013
No se si es parte de mi patética forma de ser o bien, más de uno opina igual que yo. Estoy totalmente intolerante a todo el mundo en especial a cierta gente que creía conocer y pretende imponer su forma de pensar. A ver, esta perfecto que tengas tu mirada del mundo y de las situaciones pero no por eso tenes que mostrárselas a absolutamente todo el mundo y menos por las redes sociales. Creés que así vas a cambiar la situación del país?, vas a acabar con la pobreza?, con la corrupción? no seas hipócrita, sabés tan bien como la mayoría, que el cambio no sale desde ahí. Quizás esté equivocada y me digan que si todos pensaran como yo, nadie movería un pelo y seguiría todo igual. No gente, no digo que nos quedemos cruzados de brazos a esperar que todo cambie por arte de magia, simplemente esa no es la forma!
jueves, 21 de marzo de 2013
Lo que mata es la humedad
No, me niego a afirmar que es pesimismo. Sé que es mi forma de ver las cosas, con ese matiz gris y nublado que me lleva a observar con cautela cada detalle de lo que sucede al rededor mío para que no suceda nada malo, pero a su vez no me permite salir de allí dentro porque estoy perdida. Si soy sincera, yo no me permito salir de ahí adentro, como si me gustara permanecer bajo ese manto húmedo, como si prefiriera eso antes que ver el sol y disfrutar de la brisa árida que está tan solo a unos metros y que puedo ver con algo de concentración. Pero me siento, estoy cansada, decido frenar y dejarlo para mañana, quizás este mejor, quizás desaparezca por si mismo y así me facilitaría el esfuerzo de salir con mi mérito.
Entonces, ¿qué espero? Si no estoy feliz, si no tengo ganas de quedarme inmóvil, inmutable y con la respiración espesa. Tengo ganas de correr ya mismo hacia ese rayito de luz que asoma y sonreír porque me sobran los motivos para hacerlo, decir con seguridad "¡Lo hice!", no detenerme un segundo a pensar en el lugar sombrío en el que estaba hace segundos atrás porque ya no existe, ya no está ahí por más que intente volver desapareció. Y el pasto verde brilla y los árboles se mecen con sus hojas. Y yo sonrío y miro al cielo celeste sin pensar en ninguna de esas cosas que me pueden molestar, soy nueva.
Entonces, ¿qué espero? Si no estoy feliz, si no tengo ganas de quedarme inmóvil, inmutable y con la respiración espesa. Tengo ganas de correr ya mismo hacia ese rayito de luz que asoma y sonreír porque me sobran los motivos para hacerlo, decir con seguridad "¡Lo hice!", no detenerme un segundo a pensar en el lugar sombrío en el que estaba hace segundos atrás porque ya no existe, ya no está ahí por más que intente volver desapareció. Y el pasto verde brilla y los árboles se mecen con sus hojas. Y yo sonrío y miro al cielo celeste sin pensar en ninguna de esas cosas que me pueden molestar, soy nueva.
lunes, 18 de marzo de 2013
No quiero perder más apuestas, me volví adicta a apostar sentimientos a los demás y la suerte poco me acompaña pues, una vez más estoy acá indecisa, sin saber realmente lo que siente por mí. Está confundido? Tiene miedo? No tengo la más remota idea y me manejo con el "lenguaje de los supuestos" -Supongo que me quiso decir esto, supongo que aquello- nunca funciona.
Y ahora qué? Si voy a seguir esperándote, como esperan ansiosas las mascotas la llegada de sus dueños, con el anhelo de abrazarte y poder decirte todo lo que te quiero a pesar de todo, de tus defectos, de tu locura, de tus miedos. Porque encontré en vos encontré algo, ese "algo" que me mantiene aferrada, que no me permite renunciar de ninguna manera, que me hace sentir segura y mantiene mi calma, similar a esa que transmiten los niños cuando duermen... Pero, sin embargo, tengo miedo de perderte, de que todo esto se disuelva tan rápido como llegó (casi como cuando la alarma te despierta de ese sueño perfecto).
Y no volvés y yo no vuelvo porque somos dos cobardes orgullosos, incapaces de expresarnos. Y ahora no te voy a decir lo que me molesta y vos no me vas a decir lo que te molestó porque ya no estamos, nos fuimos donde se van los recuerdos de cuando eramos chicos, esos que sólo con suerte los adultos se acuerdan.
Lo sabes, lo sé, te importo. Todo es tan confuso.
Y ahora qué? Si voy a seguir esperándote, como esperan ansiosas las mascotas la llegada de sus dueños, con el anhelo de abrazarte y poder decirte todo lo que te quiero a pesar de todo, de tus defectos, de tu locura, de tus miedos. Porque encontré en vos encontré algo, ese "algo" que me mantiene aferrada, que no me permite renunciar de ninguna manera, que me hace sentir segura y mantiene mi calma, similar a esa que transmiten los niños cuando duermen... Pero, sin embargo, tengo miedo de perderte, de que todo esto se disuelva tan rápido como llegó (casi como cuando la alarma te despierta de ese sueño perfecto).
Y no volvés y yo no vuelvo porque somos dos cobardes orgullosos, incapaces de expresarnos. Y ahora no te voy a decir lo que me molesta y vos no me vas a decir lo que te molestó porque ya no estamos, nos fuimos donde se van los recuerdos de cuando eramos chicos, esos que sólo con suerte los adultos se acuerdan.
Lo sabes, lo sé, te importo. Todo es tan confuso.
lunes, 4 de marzo de 2013
Por una vez me tocó terminar con lo que me hacia mal, lo que me lastimaba mas de lo que me hacia bien. Pero, lo positivo (porque anda a buscarle lo positivo cuando tenes que terminar con una amistad que te duele y queres) es que tenía a otro montón de cosas a mi favor que en otras situaciones no ví o quizás no las tenía. Ese otro grupo de personas que me esperaban con los brazos abiertos con ganas de conocerme y pasar tiempo conmigo.
Al principio me resultaba horrible la idea de separarme de ellas, eran... eran mi TODO. Sé que no enfrente lo que me pasaba y traté de esquivar la situación y por eso la cague mucho más, no obstante ya perdido por perdido no me importó y pensé solo en mí (Fui re egoísta). Pero el orgullo siempre por delante, al igual que algunas de ellas, no fueron capaces de reconocer nada y yo realmente no les puedo plantear lo que me molesta porque ya sé con exactitud como son y por más que yo diga todo van a seguir siendo iguales (nota al margen: la gente no cambia) y todavía peor, va a ser motivo de mayor discordia porque a nadie le gusta reconocer sus errores, a ellas menos y yo creo que estoy en un punto intermedio y puedo bandearme según el poder de convincencia que tenga el emisor.
Como se va todo al carajo, en un segundo podés perder lo que construiste en años, todos esos años que vos pusiste quizás tu mayor esmero en que salga todo de "maravilla". Mirás lejanamente todo eso y pensás ¿cómo pasó? y después... después de eso no quiero confiar en nadie nuevo, acaso ¿existe gente fiable? Quiero hablar sin tener que cuidarme de cada palabra que digo pero creo que es bastante complicado hoy en día todos estiran la lengua con tanta facilidad. Casi con la misma facilidad con la que yo quiero a cualquiera que se me acerque a mí, porque no le encuentro maldad a la gente y a cualquier cosa que haga mal le voy a buscar una justificación para echarme la culpa a mí de porque lo hizo (así no tenga nada que ver). Al final de cuentas, tarde o temprano me termino dando cuenta como es cada uno, espero que la próxima (trataré de que no haya próxima) no llegue a querer tanto a la otra persona.
No prometo nada, el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra-
"*sonríe*
-¿Qué?
-Me siento infinito."
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