jueves, 22 de agosto de 2013

El que no arriesga no gana

A dónde van todas esas palabras que no dijimos? Esas que por miedo, angustia, represión, dolor decidimos callar... Dónde quedan todos esos diálogos que pensamos y nunca ocurrieron? Esos que antes de algún acontecimiento pensamos una y otra vez y los repetimos e imaginábamos como actuaríamos si se planteaba una situación así.
Estamos acostumbrados a reprimirnos en muchos aspectos. Nos reprimimos por miedo de herir al otro, a la opinión ajena, al disgusto, es una actitud constante e inconsciente. La gente va por la vida ocultando lo que siente y guardando para sí, ¿para qué? Qué vamos a hacer cuando ya nuestra memoria RAM no aguante más de acumular, acumular, acumular.
Para pensar....



Cuando el responsable llora por lo que pierde, el ya esta disfrutando de lo que vendrá.

Seguidores